=MI SEGUNDO TRÍO HMH
 
FANTASÍAS con parejas swinger para intercambio completo,solas y solos para tríos o gang bang
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Después de esa maravillosa experiencia con Carlos y Diego quedé más que enganchada y enviciada al sexo en grupo.

No podía pensar en nada diferente a follar, todo el tiempo permanecía mojada, caliente, pensando en esas bocas besándome, en sus cuatro manos manoseándome y recordando esas dos vergas escarbándome y taladrándome todos los orificios de mi cuerpo… Y Diego siempre estaba (y está) presto a apagar esos “calores” tan terribles… él andaba igual de estimulado que yo.

A toda hora me parecía estar escuchando las palabras de Carlos y Diego planeando mí desvirgada de Doble Penetración pero, días después, Diego me dijo que había pensado mejor las cosas y que había concluido que era mejor que nos olvidáramos de Carlos para hacer mi primera DP puesto que Carlos tenía un pene igual de pequeño al de él y que para hacer doble penetración era mucho mejor que uno de los dos hombres tuviera el pene bastante largo entonces sería mejor que buscáramos otro candidato; también me dijo que, además, él quería que yo experimentara con diferentes personas para que me desinhibiera del todo porque todavía notaba que yo me ponía muy nerviosa pero eso no significaba que no volviéramos a tener más encuentros con Carlos porque era un muchacho agradable sino que Diego no quería que yo perdiera el impulso para abrir mi mente a hacerlo con diferentes personas, entonces estuve de acuerdo con él… YO QUERÍA EXPERIMENTAR ¡DE TODO!

Esa semana hicimos el amor cada vez que podíamos y Diego estaba muy feliz con el efecto afrodisiaco que había ocasionado en mí esa primera experiencia swinger y, como no quería que yo “perdiera el impulso”, se dedicó a buscar y elegir con cuidado un nuevo “amigo pipí largo” para el siguiente fin de semana… y lo consiguió: se llamaba Alfonso.

Cuando llegamos al restaurante Diego identificó inmediatamente a Alfonso quién ya nos esperaba. Después de los saludos de rigor pedimos bebidas y comenzamos a charlar pero noté que yo no me sentía tan nerviosa como había estado hacía ocho días en la cita con Carlos… Más que nerviosa, yo estaba tan caliente que hubiera preferido que el encuentro fuera de una vez en el motel para ir al grano de una vez porque Alfonso me causó excelente impresión entonces ya me sentía perfectamente bien para dar el siguiente paso…

Una de las cosas que más me gustó de Alfonso fue su genial humor negro haciendo burlas finas de sí mismo. Comentó que nunca había tenido una experiencia swinger y que llevaba años inscrito en diferentes páginas de este género pero que jamás había logrado concretar una aventura, entonces fue muy chistosa la manera de como relató lo que sintió y todo lo que pensó cuando le escribimos a su perfil Ariadnax.com diciéndole que nos interesaba conocerlo para hacer un trío hmh; casi me destornillo de la risa con sus cuentos de todo lo que alcanzó a imaginarse, lo bueno y casi todo dramáticamente malo, que podía pasarle en este encuentro.

Fue genial su relato de cómo, esa mañana, dudó taaaanto para elegir la ropa que llevaría puesta para nuestro encuentro porque quería causarnos la mejor impresión.
En medio de su charla yo notaba que los ojos se le iban a mi busto y no lo disimulaba y eso me calentó muchísimo.
De un momento a otro, Alfonso se metió la mano en el interior del saco, sacó una rosa blanca y me la entregó… ¡Casi me derrito!

Continuamos charlando pero minutos después Alfonso se me acercó al oído y me dijo que se moría de ganas de verme el trasero y, con una picardía genial y de lo más excitante, me pidió que me levantara de la mesa y que caminara hasta el baño para poderme ver de cuerpo entero.

De inmediato accedí pero lamenté no haberme puesto alguno de eso pantalones bien ajustados que me realzan el culo; los que llevaba puestos ese día me entallan bien el trasero pero no tan bien como otros que tengo.

Cuando regresaba del baño Alfonso y Diego no me quitaron los ojos de encima, me comieron con la mirada, pero Alfonso comenzó a hacer unas caras morbosas tan chistosas que casi me hace ahogar de la risa.

Me estaba sentando cuando el mesero llegó con la cuenta, pagamos y arrancamos rumbo al motel.

Yo entré de primera al cuarto seguida por Alfonso y Diego no alcanzó a cerrar la puerta cuando Alfonso me agarró cariñosamente por la cintura y me hizo dar vuelta para abrazarme y besarme. Diego sacó su cámara y nos tomó una ráfaga de fotos, después se me pegó por detrás y quedé en medio de los dos, entonces ambos comenzaron a manosearme y, mientras se turnaban para besarme en la boca, para agarrarme el culo, para hurgarme la entrepierna por encima del pantalón y para amasarme las tetas, comenzaron a quitarme la ropa y a desvestirse.

En menos de lo que canta un gallo quedamos denudos y resultamos tendidos todos en la cama; por momentos me besaba en la boca con uno de ellos mientras que el otro metía su cabeza entere mis piernas y me comía a lengua mi cosita o el otro se pegaba a mis tetas chupándolas y amasándolas con un morbo desquiciador.

Diego había dejado su cámara estratégicamente puesta en una mesita y en función automática, de tal manera que cada x tiempo yo sentía el destello del flash y me daba la sensación de que había una cuarta persona tomándonos foto y eso me hacía sentir más perra y más excitada… ¡AMO QUE DIEGO ME TOME FOTOS CUANDO ESTOY ARRECHA!

Ellos dos manipulaban mi cuerpo como si yo fuera una muñequita de trapo y por momentos me ponían boca abajo o a ratos en cuatro patas para separarme las nalgas y besarme el culo al tiempo que me metían los dedos por mi cosita o por el culo; era tal el alud de caricias y manoseos que yo estaba volando de la dicha y sentía que mi humedad vaginal me escurría como una llave mal cerrada.

Me tenían boca abajo cuando Alfonso se me acomodó al lado y me puso su verga contra mi cara… Yo no era muy aficionada a mamarlo pero, en ese momento, quería chupar y comerme toda su verga. Mientras yo se lo mamaba a Alfonso, Diego se concentró en mi culo, me separaba las nalgas muchísimo y yo sentía como el hueco quedaba absolutamente expuesto y abierto, entonces él se metía de cabeza en medio de mis nalgas y me introducía la lengua por el ojete haciéndome gemir de gusto...
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De repente ellos dos cuchichearon algo y Diego se fue disparado a traer su cámara y la bolsita con los condones, entonces me acomodaron boca arriba y vi que afanosamente se ponían sus condones y ambos se acomodaban al lado de mi cabeza para que yo se los mamara. A ratos se lo mamaba al uno y luego al otro y Diego disparaba fotos a diestra y siniestra, entonces quise tener al tiempo las dos vergas en mi boca y los hice acomodar de tal manera que ambas vergas quedaron a mi alcance dentro de mi boca y me dediqué a mamar y a mamar y a mamar hasta que la calentura me enloqueció y casi que les arranqué los condones porque ¡YO QUERÍA SENTIR EL SABOR DE LA PIEL DE SUS VERGAS EN MI BOCA!

De ahí para adelante, ¡Quién dijo miedo! Yo me enloquecí mamando porque eran demasiadas sensaciones juntas; mientras yo mamaba, todo el tiempo alguno de ellos me hurgaba el chochito y me estrujaban las tetas o me pellizcaban los pezones… sentí que estaba a punto de venirme y comencé a gemir al tiempo que les rogué que me metieran alguna de sus vergas e inmediatamente ellos volvieron a enfundar sus vergotas duras en condones.

Alfonso se recostó en la cama a mi lado mirando a Diego como esperando a ver si Diego le decía que debía o qué podía hacer, pero yo no le di espera al asunto y le monté una pierna, le agarré la verga y me la ensarté. Diego comenzó a disparar fotos a granel y yo me le fui encaramando a Alfonso hasta que logré quedar encima de él y ensartada en su verga, entonces comencé a mecerme sobre él y cada vez fui aumentando el ritmo hasta que fácilmente logré alcanzar mi orgasmo.

Quedé tendida sobre su cuerpo durante unos minutos, pero yo quería más, este asunto acababa de comenzar, entonces comencé a moverme haciendo el mete y saca y nuevamente me prendí.

Por momentos Alfonso me pedía que me detuviera para no soltar su leche, yo esperaba hasta que él me diera la señal y nuevamente yo retomaba el ritmo.
De repente Diego se me colocó detrás de mí, tomó una foto y noté que dejaba su cámara a un lado, entonces sentí que me ponía su verga en la entrada de mi culo y creí que me moriría de deseo, ¡Estaba a punto de tener, DE SENTIR, dos vergas dentro de mi cuerpo! Y de inmediato traté de alinearme lo mejor posible con él para facilitar la penetración.

Diego empujó pero su pene resbaló hacia un lado, entonces me acomodé mejor y nuevamente sentí que él encajaba la punta de su verga en mi huequito y envistió con brusquedad de tal manera que la cabezota de su verga se abrió paso violentamente dentro de mi culo y me hizo gritar de dolor, pero mi queja no lo conmovió y me envistió por segunda vez y ahí logró encajarme todita su verga hasta el fondo de mi culo.

No sé si esta vez grité por placer o por dolor, sentía ambas cosas, pero no alcancé a reaccionar porque Diego comenzó a darme por el culo salvajemente y mi mente extasiada se nubló en una mezcla de placer revuelto con delicioso dolor.

Mis dos hombres comenzaron a moverse dentro de mí y yo sentía que ambas vergas se friccionaban en lo profundo de mis entrañas… Me sentí absolutamente llena ¡QUE HIJUEPUTA SENSACIÓN TAAAAN DELICIOSA!

Casi que al minuto quedé colgada de otro orgasmo, más intenso, más arrollador y muuuucho mas prolongaaaado que cualquier orgasmo que yo hubiera tenido en mi vida… Sentí que me moría de placer.

Los tres vociferábamos, gritábamos groserías y gemíamos como cerdos peleando, hasta que mi cuerpo se tensó todo y sentí que mis entrañas experimentaban un alud de contracciones que me dejaron paralizada y con el cerebro y mis sentidos sumidos en un éxtasis completo… Juro que estuve en otra dimensión o en el paraíso no se cuanto tiempo.

No me di cuenta en qué momento Diego derramó su leche y me la sacó, pero su retirada hizo que yo regresara de nuevo a este mundo y quedé hecha una piltrafa.

Alfonso continuaba con el mete y saca, era evidente que no se había venido pero yo estaba taaan agotada que no tenía fuerzas para moverme y ayudarle a terminar, entonces me desensarté de su verga y me puse en cuatro patas al borde de la cama y así le ofrecí mi cuerpo para que terminara con lo poco que quedaba de mi.

Como picado por un rayo, Alfonsito se acomodó detrás de mí a toda velocidad y me lo metió de un solo golpe hasta el fondo de mi vagina; casi me desmallo del dolor, solo hasta ese momento me di cuenta que tenía mi cosita bastante lastimada por el ajetreo.
Diego cogió su cámara y se dedicó a tomarnos fotos mientras que Alfonso me clavaba la verga con unas estocadas tan terribles que cada vez que me envestía yo sentía que se me iba a salir el alma.

No pude aguantar más entonces le pedí que se detuviera y le ofrecí que yo lo hacía acabar mamándoselo, pero su reacción fue darme una fuerte nalgada y me ordenó que callara y después me dijo que yo era una perra, que yo era su puta y que me iba a dar verga hasta que llorara.

No sé cuál fue el efecto psicológico que su nalgada y sus comentarios hicieron en mi mente pero el caso fue que me sentí feliz de sentirme su objeto de placer, me encantó sentirme usada y, a pesar del dolor tan terrible que sentía, comencé a experimentar un placer extraño, un gustico más emocional que físico y me entregué feliz y de lleno a lo que quisieran hacerme.

De repente Diego se subió a la cama y se colocó en frente de mi y, halándome del pelo, me obligó a levantar la cabeza y me metió su verga flácida en mi boca y me dijo que yo tenía que mamárselo hasta que se le pusiera duro porque yo era la puta de los dos y tenía que hacer todo lo que ellos quisieran.
¡Por dios! Que sensación tan deliciosa… Lo que yo sentí con esa actitud agresiva de ambos fue espectacular y era tan delicioso que no me importaba el dolor sino que quería sentirme sumisa, obediente y casi que violada.

Poco a poco comencé a sentir en mi boca que la verga de Diego se ponía dura y pensé que seguramente se derramaría en mi boca; por primera vez en mi vida, deseé que un hombre llenara mi boca con su leche… Pero no, Diego tenía otros planes y, cuando se le puso bien dura la verga me dijo que me iba a romper el culo de nuevo.

Por un momento sentí miedo y pensé “Si tengo tan maltratada la cuca y me está doliendo tanto, me voy a desmayar del dolor si me lo mete por el culo”.

Pero no alcancé ni a pensar ni a decir nada porque Diego le dijo a Alfonso que probara mi culo y este obedeció de una vez y me la sacó de adelante y me la me la ensartó de un solo golpe por el culo.

Me sentí morir de dolor pero no pude gritar porque tenía la verga de Diego en mi boca y, cuando abrí la boca para quejarme, Diego empujó y me la metió hasta la campañilla ahogándome y provocándome unas arqueadas terribles y casi vomito pero Diego se retiró justo a tiempo.

Diego esperó a que me recuperara y me agarró del pelo para manipularme a gusto la cabeza, entonces me ordenó que tomara aire y de nuevo me metió su verga hasta la garganta; esperó unos segundos, la sacó y comenzó a hacer lo mismo seguidamente.
Después de hacerlo varias veces aprendí a controlar la respiración y ya no me dieron más arqueadas. El culo dejó de dolerme tanto y esa follada brusca sumada a esa sensación de sumisión comenzó a excitarme nuevamente.

Alfonso comenzó a acelerar las envestidas y a respirar más agitado entonces Diego le dijo que no se viniera todavía, que aguantara un poco más porque nos tenía una sorpresa. A Alfonso le tocó parar y sacármela de mi culo para evitar eyacular, entonces Diego me la sacó de la boca, de un brinco se bajó de la cama, se colocó detrás de mí y ¡ZAZ! Me la metió por el culo hasta el fondo pero yo ya lo tenía tan dilatado que casi ni me dolió, entonces me dio unas cuantas nalgadas y me dio verga a un ritmo tan fuerte pero tan sabroso, que yo comencé a escalar en mi placer y rápidamente quedé a las puertas del orgasmo.

Casi me muero de la rabia cuando sentí que Diego se derramaba y que no me esperaba, pero él me la sacó rapidito y Alfonso ocupó su lugar para terminar con la tarea.
Alfonso volvió a clavármela por el culo y comenzó a martillarme de tal manera que fui quedando al borde del orgasmo, entonces sentí las manos de Diego hurgándome mi cosita y estimulándome el clítoris pero me asusté y me pasmé por unos segundos porque sentí que Diego me hacía algo extraño…

¡¡UFFFF!! ¡Qué diiiicha! Diego había llevado un vibrador y, al tiempo que Alfonso me daba verga por el culo, Diego puso el vibrador en máxima potencia y me lo comenzó a pasar por toda el área vaginal… ¡Por dios! ¡Qué placer tan absurdo! Casi que inmediatamente quedé colgada en un nuevo orgasmo, entonces Diego me introdujo el vibrador por la vagina, Alfonso aceleró el mete y saca y yo quedé suspendida en un orgasmo desquiciante y no podía parar… Me venía y terminaba pero de inmediato me llegaba otro orgasmo y otro y otro y otro... ¡Sentí que me moría!

Alfonso terminó y me lo sacó entonces mi cadena de orgasmos se terminó y yo quedé tendida como un bulto inanimado sin nada de fuerzas.

Mis dos hombrecitos se tendieron en la cama, uno a cada lado y yo en medio, entonces comenzaron a consentirme y a decirme cositas lindas y eso contribuyó a que yo quedara absolutamente feliz, relajada, sumida en un sopor profundo y medio dormida… Me hubiera gustado quedarme así durante horas o días pero Diego fue el que me hizo volver a la realidad diciéndome que ya era hora de irnos porque yo tenía que ir a trabajar.

Me costó un trabajo horrible levantarme, las piernas y brazos me temblaban como si hubiera estado levantando pesas todo un día; me dolía cada centímetro del cuerpo, me sentía agotada y taaaan adolorida como si hubiera estado corriendo en una maratón… Pero me sentía feliz, ¡Absolutamente dichosa!

A pesar de mi cansancio, llegué radiante al restaurante y me puse a trabajar con tanto gusto que, ya entrada la noche, mi jefa se quedó mirándome con picardía y me dijo:
“¡Niña! Ese brillo que tienes en tus ojos y esa carita de satisfacción tiene nombre propio. ¡Qué envidia! Ojalá que sigas disfrutando de tu luna de miel”.

Su comentario me hizo ruborizar, no pude responderle nada y solo pude sonreírle… Pero su apunte me hizo recordar algunas escenas de la tarde e inmediatamente sentí que mi entrepierna me hormigueaba y que nuevamente se humedecía.
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